Hoy, día 18 de noviembre, tras hacerse público un informe de la oficina de la ONU sobre los Derechos humanos y en el trigésimo aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, varios profesionales que integran la ONU han querido recordar que esa declaración, suscrita por gran cantidad de países, tipifica la detención de menores de 18 solo como medida de último recurso.

El informe declara que, por año, alrededor de siete millones de menores acaban privados de libertad, ya sea recluidos en prisiones o en centros de retención de migrantes, bajo custodia policial, centros residenciales para personas discapacitadas u otras instituciones.

Este estudio también especifica que al menos 410.000 niños pasan cada año por prisión, y un millón de menores son detenidos por la Policía. Recoge también la cifra de los 5,4 millones de menores tutelados que viven en centros del Estado, que como afirma el propio informe “por su propia naturaleza, no pueden operar sin privar a los niños de su libertad”.

Además, añaden que el riesgo de que los jóvenes experimenten algún trastorno psiquiátrico se multiplica exponencialmente si están en una situación de reclusión. Manfred Nowak, académico austriaco que encabezó la elaboración del estudio, ha reconocido que, a pesar haber avanzado en los últimos años, es aún insuficiente. “Es nuestra responsabilidad devolver la infancia a los niños bajo arresto”, ha declarado.