El pasado martes 8 de enero, un millar de personas se concentraron ante el Ministerio de Industria, en Madrid, con el fin de exigir la intervención del Gobierno de forma que evite los cierres de las fábricas de aluminio de Alcoa en La Coruña y Avilés.

La multinacional anunció el cierre de sus plantas el pasado octubre, achacándolo, entre otras cosas, al elevado precio de la electricidad en España. Las negociaciones de los trabajadores llevan en punto muerto desde el primer día, ya que Alcoa únicamente quiere cerrar sus plantas.

El cierre de estas dos importantes factorías, supondría la pérdida de 686 trabajadores, que podrían llegar a alcanzar los 2.000 con los empleos indirectos de estas.

A penas quedan 10 días para que Alcoa empiece a echar a la calle a casi 700 trabajadores. Los sindicatos piden hechos a los gobiernos asturiano y central, pero los trabajadores están “hartos ya de paños calientes” por parte de estos, ya que se limitan a hacer anuncios pero sin llegar a concretar, ni siquiera, una medida que facilite una salida negociada.