Fuente: 20 minutos.

El pasado 8 de septiembre, tenía lugar una operación marítima de intercepción de un velero cargado con 7.000 kilogramos de hachís, valorado en unos 11 millones de euros. La operación acabó con la detención de dos personas en aguas de Cartagena, a manos del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) español en colaboración con las fuerzas costeras galas.

Se trata dos hombres rusos, procedentes de San Petersburgo, que manejaban un velero de 16 metros es eslora y una bandera estadounidense, los cuales fueron interceptados a las tres de la madrugada por el SVA Colimbo IV. Dicho efectivo pudo vislumbrar desde la cubierta alrededor de 200 fardos a bordo del velero, los cuales pudo confirmarse posteriormente estaban llenos de hachís, una cantidad que podría haber alcanzado la cifra de 11 millones de euros tras su venta.

Esta operación, realizada conjuntamente por las fuerzas costeras de España y Francia, representa solo la punta del iceberg del negocio del narcotráfico en nuestro país, uno de los puntos más importantes de entrada de droga a Europa.

Dicha incautación, al contrario de lo que muchos creen, forma un porcentaje ínfimo de la cantidad de sustancias estupefacientes que los narcotraficantes consiguen introducir a través de nuestras costas, dirigidos tanto al negocio en España como a la venta en el resto de Europa. Toda la costa de Cádiz es un punto de entrada ideal para las conocidas lanchas neumáticas cargadas de drogas, provenientes de Marruecos.

Lo que tal vez deberíamos preguntarnos es los verdaderos esfuerzos que hace nuestro Estado para evitar dicha actividad, no son pocas las noticias relacionas con fuerzas armadas sobornadas por narcotraficantes, a cambio de hacer la vista gorda, o políticos con pactos valorados también en millones de euros por permitir el paso a nuestro país de este tipo de sustancias.

La droga sigue golpeando nuestras calles, llevando a la miseria y a la dependencia más extremas a miles y miles de españoles, que en vez de afrontar la realidad, encuentran su cobijo en la peor de las vías posibles. Parece ser que, una vez más, los beneficios de unos pocos, vuelven a ponerse por encima de la mayoría social de nuestro país.