Si nos fijamos en las cuentas de los partidos políticos vemos cómo la mayor parte del dinero que ingresan viene de las arcas públicas. Los partidos principales engrosan sus ingresos según la cantidad de votos y también según las representaciones regionales. 

Según informa El Periódico, “Tres de cada cuatro euros que ingresaron los partidos políticos en el 2018 procedía de las arcas del Estado. El euro restante les llega de donaciones privadas o cuotas de afiliados”, lo que significa que al menos el 75% de su financiación es pública. 

En el pasado año, 2018 entre PP, PSOE y Ciudadanos se repartieron más de 100 millones de euros de dinero público. Podemos, que aún no ha actualizado su portal de transparencia, se embolsó casi 19 millones de euros el 2017.

La financiación pública les llega a los partidos por partes, la mayor parte se la llevan de subvenciones anuales para gastos de funcionamiento, del Ministerio del Interior en función del número de diputados y según los gobiernos autonómicos por la representación regional. Otra parte viene de  “aportaciones de grupos institucionales”, la subvención que reciben de las Cortes Generales y parlamentos autonómicos por sus grupos y por último la financiación también pública de gastos de seguridad.

Sin embargo, queda ese 25% de dinero que no viene de fondos públicos, sino que viene de ingresos privados procedentes de cuotas de afiliados, aportaciones de cargos públicos y por supuesto, donaciones, aunque aún cuesta discernir la transparencia sobre la cantidad de afiliados de estos partidos. 

La última reforma ley del sistema de financiación ha dejado el campo de las donaciones muy limitado. Se prohibió el anonimato para las  donaciones de más de 50.000 euros al año por persona y además se deben remitir y notificar toda aportación superior a 25.000 al Tribunal de Cuentas. 

Vox es el partido que más donaciones recibió en 2018, más de 450.000 euros, aunque tuvieron que  devolver 6.000 por venir de donaciones “improcedentes”. Esa fue su única fuente de ingresos además de las cuotas de afiliación. 

El  PP es el que tiene más dependencia de lo público, el 87% de sus ingresos (casi 40,3 millones) fueron públicos, mientras que sólo  seis millones provenían de fuentes privadas. La mala racha financiera se le presenta ahora al PP, puesto que su participación en el Congreso se ha reducido a la mitad, cosa que repercutirá en sus ingresos. Los gastos el año pasado superaron los 42 millones, 19 millones y medio en gasto de personal. Además, según parece, deben más de 25 millones de euros a la banca. 

Ciudadanos, en su memoria de transparencia del 2018, afirma haber liquidado todos los créditos que habrían solicitado con fines electorales. Aún así, el partido sigue endeudado a entidades de crédito por casi 7 millones, y mantiene un aval con CaixaBank de 800.000 euros para el alquiler de su sede nacional .