El pasado sábado murieron 93 personas y 3.000 han resultado heridas en las protestas antigubernamentales de Irak. La mayoría de estos muertos han sido civiles, habiendo también seis muertos entre los agentes de policía.

Estas estimaciones se han dado a conocer después de que el primer ministro iraquí levantase el toque de queda que comenzó el jueves como respuesta a las protestas. El toque de queda ha sido suspendido en algunas partes del país, pero en las principales ciudades sigue vigente. 

Un grupo de representantes de los manifestantes ha mantenido un encuentro con el presidente del Parlamento de Irak, Mohamed al Halbousi, para trasladarle sus reivindicaciones, mientras que el primer ministro se ha reunido con los titulares de Interior y Defensa con objeto de evaluar la situación en este momento.