A pesar de que la comunidad de Madrid intenta que se promueva la utilización del transporte público, los precios de este no reflejan estas intenciones. 

El precio que deben abonar los jóvenes al cumplir los 26 años se multiplica por dos, o incluso más, dificultando que éstos se desplacen hasta el trabajo mediante el transporte público. 

Mientras   que   el   “abono   joven”,   aplicable   hasta   los   26   años,   cuesta 20   euros   al   mes, encontramos que a partir de esta edad la tarifa más barata no baja de los 54 euros. Las tarifas,que dependen de la zona van desde los 54,60€ (zona A: correspondiente a la ciudad) a los 99,30 (que abarcaría parte de la sierra de Guadarrama), pasando por los 63,70€ (zona B: Alcobendas, Leganés, San Sebastián de los Reyes…) y los 72€ (zona B2: Móstoles, Parla, Torrejón de Ardoz…). 

El hecho de que, al pasar la mencionada edad la tarifa se multiplique de tal manera afecta, no sólo a los jóvenes, sino a todas aquellas personas que deciden desplazarse en transporte público, ya sea por la dificultad de entrar el coche en Madrid o la conciencia ecológica, suponiendo un gasto de casi el 10% de su salario, en el mejor de los casos. 

Este desembolso de dinero mensual, sumado al alquiler (dónde se destina en muchos casos hasta el 60% del sueldo) y demás gastos, supone que en muchas ocasiones no salga rentable desplazarse con estos medios de transporte. 

Además, el precio que deben pagar no se ve reflejado en las condiciones de dicho transporte, ya que en muchos casos los servicios son mejorables. A pesar de que se pretende aumentar la utilización del transporte público éste no se ve mejorado, lo que supone su saturación. 

Cabe añadir que, las líneas y las frecuencias tampoco se han visto modificadas desde hace años, por lo que estos problemas cada vez son más visibles.