Santiago Abascal ha sido reelegido líder de Vox este sábado para los próximos cuatro años, en una asamblea sin votación y en la que se ha restringido la entrada al sector crítico del partido.

A pesar de que todos los afiliados tienen derecho a participar en las asambleas, con el pretexto de problemas de aforo se ha restringido el acceso a la plaza Vistalegre, en Madrid, solo a los cargos públicos e internos. Además, sin llevar a cabo un proceso de debate ni explicación, se han cambiado los estatutos de la formación para dar más poder a Abascal.

La elección de Abascal como líder ha sido anunciada a través de un comunicado de prensa, cogiendo por sorpresa a una parte de los afiliados.

Además, la asamblea ha concluido sin tratar los temas que figuraban en el orden del día, como el debate sobre el cambio de estatutos que da todo el poder a la dirección estatal, o el informe del líder, que no ha intervenido en toda la jornada.

El comité electoral se negó a admitir la lista crítica, argumentando que no había logrado los avales necesarios, sin revelar cuántos se habían logrado. El sector crítico del partido ha denunciado un fraudulento en el recuento de avales y anunciado su intención de impugnar dicha asamblea ante los tribunales.

Horas más tarde, y a través de un comunicado, Vox ha informado de que el cambio de estatutos, las cuentas del partido y la composición del comité electoral y de garantías han sido aprobados mediante voto telemático. Aun así, no han revelado qué porcentaje de los afiliados votó.