El 2018 fue un año muy negro para los trabajadores españoles, tanto es así que murieron más de 650 en nuestro país por accidentes laborales. Una cifra abrumadora, que no deja lugar a dudas: los empresarios siguen sin preocuparse de que los trabajadores puedan desarrollar sus trabajos bajo unos estándares que garanticen seguridad, su única preocupación es la disminución de costes –aunque tal decisión ponga en riesgo la vida de los trabajadores- para lograr maximizar sus beneficios.

Cabe destacar que, de los 652 muertos anteriormente nombrados, 506 personas murieron durante el desarrollo de su jornada laboral, mientras que las 146 personas restantes murieron en el trayecto hacia su puesto de trabajo. De las personas fallecidas en su puesto de trabajo, la mayoría pertenecían al sector servicios (259), seguido de la industria (90), la construcción (85) y finalmente el sector agrario (72).

Un rasgo ampliamente repetido en las personas accidentadas es la edad, viendo que la población trabajadora que abarca desde los 16 hasta los 24 años posee un índice de accidentes muy por encima de la media. También la nacionalidad de los trabajadores tiene mucho que ver con los accidentes laborales, pues vemos que las personas que proceden de países como Ecuador, Marruecos y Argelia son los trabajadores que sufren un índice de siniestralidad más elevado en el trabajo. Todas las personas procedentes del continente africano superan el índice general, algo que también sucede con los extranjeros llegados de Latinoamérica.

La evolución de estas cifras no es muy esperanzadora. Durante los años más duros de la crisis económica las cifras de trabajadores accidentados cayeron ; la razón es que el número de trabajadores en España también se vio notablemente reducido esos años. A partir del año 2012 y hasta día de hoy, el número de accidentes laborales no ha parado de aumentar año tras año y no parece que esté en la agenda de ningún partido político atajar el problema. De hecho, si fuera por ellos, parecería que el problema no existe, pues ninguno de ellos ha hecho ni siquiera mención a este gravísimo asunto durante la reciente campaña electoral, tampoco haciéndolo en sus programas políticos.