La clínica Dator, uno de los centros más reconocidos de Madrid por su práctica de interrupción voluntaria de embarazo, presentó, una denuncia ante la Policia Nacional por el “acoso” sufrido por un grupo de personas que protagonizaron una protesta enfrene del centro el pasado día 11 de mayo.

Una procesión presidida por el conocido obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, tuvo lugar el pasado 11 de mayo ante las puertas de dicha clínica, donde alrededor de 60 personas “vestidas con indumentaria de cofradía” comenzaron a “rezar el rosario” y articular frases como “aquí matan niños”.

Tal y como confirma la página web del mismo, la protesta estuvo presidida y organizada por el mencionado Martínez Camino, que además de obispo ha sido secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal durante diez años.
Este obispo es conocido por sus posiciones cerradas y condenatorias y junto con el cardenal Rouco Varela representa la línea más retrógrada y ultracatólica (valga la redundancia) de la Iglesia. Además, es conocida su simpatía y defensa férrea a sectores ultraderechistas como HazteOír.

Aunque nuevas políticas más aperturistas, y como ellos dicen, más “progresistas”, hayan sido defendidas por el Vaticano desde que el nuevo Papa cogiera las riendas, la Iglesia sigue siendo una institución que además de representar la línea más retrógrada y ultraconservadora, está salpicada por cientos de casos de abusos sexuales a menores por todo el mundo. Estos abusos no son ni siquiera perseguidos dentro de la institución, que lejos de denunciarlos y actuar con rotundidad, los hace pasar por manzanas podridas.

Se escandalizan y protestan en contra del aborto, pero al mismo tiempo dan cobijo y protección a cientos de hombres que han abusado sistemáticamente de niños y niñas sin ningún tipo de contemplaciones ni consecuencias.