El pasado 8 de enero, el gaztetxe Maravillas sufrió, una vez más, un desalojo después de que el gobierno de Navarra declarara una orden judicial, supuestamente, con el fin de llevar a cabo una comprobación de reforma estructural.

La policía Foral, junto a la Policía Nacional, fueron los encargados de llevar a cabo la operación. Iba a ser una inspección tranquila pero ha ocurrido todo lo contrario y en consecuencia, la Asamblea del propio gaztetxe se ha pronunciado.

Según han indicado, cuando anteriormente el gaztetxe fue desalojado, se realizó un informe técnico y, desde entonces, no ha habido ninguna reforma estructural. Esta vez, en lugar de basarse en el informe y dejar el barrio tranquilo, ha ocurrido todo lo contrario, los encargados de garantizar la paz de las élites económicas han vaciado el gaztetxe y tomado el barrio.

Lejos ha quedado la inspección de obras, ya que, según los vecinos presentes, la policía se han dedicado a expropiar varios objetos, entre otras muchas cosas, pancartas y material de diversas organizaciones que trabajan en “Maravillas”.

Esta actuación ha enfurecido a vecinos y jóvenes que, a partir de ahora, se quedan sin un lugar donde desarrollar diferentes actividades, dando lugar a protestas y cargas policiales. En la movilización ha habido heridos e identificaciones sin que, por ahora, haya constancia de detenciones como ocurre habitualmente en estos casos, donde la violencia policial se salda con impunidad.