Este jueves se han registrado al menos treinta y ocho heridos y cuatro muertos debido a las cargas policiales que se han producido contra los manifestantes en dos puentes de Bagdad. 

La oleada de manifestaciones que ha sacudido el país ha dejado ya más de 300 muertos desde principios de octubre, situándose como el mayor cuadro de protestas registradas contra el Gobierno iraquí tras la caída de Saddam Hussein en 2003.

El pueblo iraquí lleva manifestándose desde hace más de un mes contra la cúpula gobernante, a la cual considera corrupta. Mientras tanto, la crisis económica sigue haciendo mella en la población, que se ve afectada por un servicio público deficiente y altas tasas de desempleo. 

En estas últimas protestas, la Policía ha arrojado gas lacrimógeno contra los manifestantes, de los cuales al menos dos han muerto al impactar los botes en sus cabezas. También se han registrado dos muertes más, una cerca del puente de Sinak, y otra en las inmediaciones del puente de Ahrar, según detallan las fuentes policiales. 

En cuanto a los heridos, la gran mayoría de ellos presentan heridas por munición real, pero también debido a balas de goma y gases lacrimógenos, según relatan las fuentes médicas.