El pasado domingo tuvo lugar un acto en apoyo a la Guardia civil de la plataforma España ciudadana en Alsasua, Navarra.

Durante el acto fue necesario un gran despliegue de las fuerzas policiales puesto que próximo al evento se organizó una movilización que pretendía boicotear el mismo.

Entre otros ponentes, Albert Rivera declaró que los valores de la democracia no son compatibles con los del nacionalismo. También defendió el papel de las fuerzas policiales y se pronunció en cuanto al polémico caso de la pelea de bar de 2016, la cual supuso una persecución política a los jóvenes que la protagonizaron, aun con todas las pruebas a su favor. Según sus palabras, para Rivera cuando agreden a un Guardia Civil, están tratando de liquidar al Estado español.

Es comprensible que declaraciones así encontrasen detractores a la vuelta de la esquina. ¿A caso es justo que los agentes de la ley tengan siempre privilegios en cualquier situación judicial? ¿A caso la pelea de Alsasua no contó con continuas provocaciones por parte del agente, fuera de servicio y vestido de paisano?

¿Porque su palabra es más verídica que la del resto de ciudadanos? Rivera y sus iguales no se cansan de apelar a que las fuerzas policiales representan al Estado, a la Constitución y que defienden a la ciudadanía. En contraposición a esto, sabemos que la ciudadanía se siente en numerosas ocasiones coaccionada por estas fuerzas en acciones que violan cada uno de sus derechos. Lo vemos en manifestaciones, desahucios, en la persecución que sufren los inmigrantes en los barrios obreros de nuestro país y un largo etcétera.

En alusión a unas pintadas en apoyo a los jóvenes detenidos en Alsasua, Rivera declaró que le gustaría que se rindiera homenaje a los héroes y no a los verdugos. “No podemos permitir que lleguen a sus pueblos y les reciban con un homenaje”, dijo sobre los acusados, “hay vencedores y vencidos, los vencedores son los demócratas y los vencidos, los agresores” ¿Un demócrata se llamaría vencedor, por encima de la voluntad de la ciudadanía?

Está claro que la fuerza que mueve este tipo de actos no tiene tanto que ver con la “democracia”, como con las aspiraciones electorales de Ciudadanos, que giran en torno a fortalecer el nacionalismo español más irracional. De ahí su defensa de las fuerzas del estado, sin voluntad ni manifestación alguna de aclarar lo ocurrido en realidad. Achacando de antidemocráticos a quienes denuncian la represión ejercida por la policía.

En el acto también participaron víctimas de ETA (Beatriz Sánchez Seco Y José Antonio Ortega Lara), el escritor Fernando Savater la presidenta del PP de Navarra, Ana Beltrán, así como Ignacio Cosido, portavoz del PP en el Senado.

Este conglomerado de representantes de la derecha española no podía dar otro resultado. Se criticó a los nacionalistas, a los “radicales”, a todos aquellos que se muestran descontentos con el statu quo. A la vez, se vanaglorió a las fuerzas de seguridad, al Estado y a la Constitución. Lo más impactante es ver que quien apela a la ciudadanía no quiere en realidad hacerla partícipe de su política, prefiere reprimirla y hacerle acatar las leyes que la mantienen silenciosa, sumisa ante la injusticia.