Trece miembros del comité de trabajadores de Alcoa Avilés iniciaban la mañana del jueves una marcha a pie hasta Madrid en doce etapas, con la misma reivindicación que hace ocho meses: ¡Alcoa NO SE CIERRA!

Desde que el pasado mes de octubre la multinacional Estadounidense Alcoa anunciara el cierre de las factorías de Avilés, Asturias, y La Coruña, que emplean a un total de 686 trabajadores, y justificando esta decisión en que son las menos competitivas del grupo, presentan problemas estructurales y registran pérdidas “significativas”, los trabajadores de esta empresa han logrado organizar muchas movilizaciones con gran repercusión mediática.

Uno de los grandes productores de aluminio del mundo anunció el inicio de un procedimiento de despido colectivo que afectaría a los empleados de las dos plantas Españolas con 317 trabajadores en en Avilés y 369 en La Coruña, y se  comprometió a trabajar para reducir el impacto de este proceso en el empleo y negociar un plan social con los sindicatos hace ya ocho meses.

Pero el pasado miércoles, los trabajadores mediante el portavoz del Comité anunciaban que están dispuestos a “avanzar en proyectos de industrialización” que tengan como objetivo salvar la fábrica de aluminio de Avilés y mantener el empleo, aunque esto implique la renuncia a las dos líneas electrolíticas, siendo estas instalaciones las que producen aluminio primario a partir de alúmina.

Esto traería, por consiguiente, la existencia de planes industriales e inversiones asociadas para aumentar la capacidad de fundición de la factoría de San Balandrán y fabricar productos de alto valor añadido.