Partido Popular y Ciudadanos ultiman los detalles de su futura coalición electoral en el País Vasco. Mientras, el líder autonómico de los populares, Alfonso Alonso, deja plantada a la dirección nacional al no acudir al encuentro programado en Madrid, mostrando así su disconformidad al respecto.

En las últimas semanas Partido Popular y Ciudadanos, con la intención de imitar la alianza electoral entre ambas formaciones en Navarra (en la que se unió también UPN), han estado preparando una coalición con la que presentarse a las elecciones al Parlamento Vasco y así aunar fuerzas, en un momento en el que la representación de estos partidos conservadores se ha vuelto residual en el País Vasco.

Una coalición similar ha sido propuesta por la dirección nacional también en Galicia, donde su mayor oposición ha sido el presidente gallego Alberto Núñez Feijóo, que gobierna la comunidad autónoma con holgada mayoría. En el caso vasco la mayor oposición a la alianza electoral ha venido también de su líder autonómico, Alfonso Alonso.

Desde Madrid, se había preparado un acto para escenificar la primera confluencia conjunta a unas elecciones de ambos partidos. Sin embargo, las dos direcciones nacionales consensuaron el jueves que los naranjas tendrían asegurados dos puestos en las listas para obtener escaño, un consenso que no contó en ningún momento con el visto bueno de los populares vascos, que se enteraron por la prensa.

Los de Alfonso Alonso se negaron en rotundo a firmar ese acuerdo, puesto que Ciudadanos no tiene ni un solo representante con asiento en el Parlamento vasco, y mostraron su rechazo a través de las redes sociales, avivando aún más la polémica.

La ruptura entre la dirección regional y Génova al respecto se volvió total cuando Alfonso Alonso decidió no acudir el viernes a la reunión convocada en Madrid por la dirección nacional para ultimar la coalición. Ante esta situación, Casado ha actuado con contundencia y ha sellado el pacto con Ciudadanos a pesar de la oposición de su partido en el País Vasco, invitando incluso a su líder a abandonar si no estaba de acuerdo con la decisión adoptada.

El nombre de la coalición electoral será “PP+Cs”, el que querían los populares porque mantiene la marca y hace referencia a una suma. Frente a la acusación de injerencia, en Génova aseguran que han actuado exactamente igual que en Navarra, donde fue la dirección nacional la que negoció el pacto con UPN y Cs. Además, fuentes del Partido Popular aseguran que a Alonso se le ofreció una salida tras el pacto a algún puesto en el Ayuntamiento o en la Comunidad de Madrid. Alonso, que había sido enviado a su pesar por Rajoy a Vitoria para ser el candidato en las autonómicas de 2016, lo rechazó y a día de hoy, y a pesar de las diferencias, mantiene la intención de volver a encabezar la lista, ahora de PP+Cs.