A medida que pasan las semanas y se conocen nuevas pruebas respecto a la desaparición del periodista saudí Yamal Kashogi, Arabia Saudí se pone contra las cuerdas mientras intenta eludir sin éxito su autoría en la muerte de Kashogi.

El asesinato se produjo en el consulado de Arabia en Estambul, suelo turco. Poco más de una semana después varios agentes de Arabia Saudí viajaron hasta Estambul para borrar todo rastro de la desaparición del periodista. A pesar de las investigaciones conjuntas que se han dado entre agentes turcos y saudíes, Erdogan sigue poniendo contra las cuerdas a los saudíes y publicando pruebas que contradicen la versión oficial de la casa de Saúd, la familia regente. Estos han intentado lavar su imagen deteniendo a 18 personas en territorio saudí, a quienes han acusado de estar relacionados con la muerte del periodista.

Todo apunta que Kashogi fue asesinado y su cuerpo hecho desaparecer disolviéndolo en ácido. Aunque todo son especulaciones y cada gobierno implicado en el asesinato, tanto turco como saudí, intentan echar balones fuera. El gobierno turco está jugando sus cartas desentendiéndose del suceso y mirando de lanzar luces al caso, ya sea por medios oficiales del estado como por los medios de comunicación adheridos a la dictadura turca. Ejemplo de la política exterior de la dictadura fascista que lidera el presidente Erdogan, que sabido de la situación privilegiada por el territorio que ocupa Turquía y de su papel en la guerra de Siria, juega a uno y otro bando, así como con Rusia como con EEUU, para hacerse con un papel privilegiado en la política internacional.