Este viernes es 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora, y otro año más se prevén grandes movilizaciones, que puedan incluso superar las del pasado 2018. Cada día son más los sectores que se unen a estas “protestas”, desde las propias trabajadoras hasta las grandes empresarias, como Ana Botín, pasando por la Guardia Civil y la reina Leticia.

Llaman a la huelga, pero una huelga “no mixta” e interclasista, mezclando a las trabajadoras con las empresarias y las explotadoras, por y para ellas; llaman a que los hombres las sustituyan en sus puestos de trabajo, asegurando ante todo que los empresarios no pierdan sus beneficios en ese día.

¿Es una huelga entonces? Las huelgas son protestas en las que nadie acude a su puesto de trabajo, en las que los obreros se echan a la calle y luchan por mejoras en sus condiciones laborales y de vida, en las que las fábricas paran, en las que no se produce nada, haciendo así que los empresarios, oligarcas y el propio sistema se tambalee y pierda dinero.

Tomemos de ejemplo la huelga que hubo en la capital el pasado año. El 8 de marzo de 2018 en Madrid, cientos de miles de personas se echaron a la calle, trabajadores, estudiantes, pensionistas y empresarios, que se visten de violeta el día 8 para el 9 seguir explotando a los trabajadores como el que más.

Pero reflexionemos, ¿objetivamente qué ha cambiado en la vida de los trabajadores y de las mujeres trabajadoras? Nada. Más allá de meros cambios meramente aparentes como cambiar las figuras en los semáforos o pintar una fachada de morado, las trabajadoras siguen sufriendo la tasa de paro más alta, siguen siendo despedidas si piden baja por maternidad, sufren la desigualdad salarial día tras día, siguen sufriendo miedo al no saber si mañana la van a echar de su trabajo, siguen siendo echadas de sus casas al no poder llegar a fin de mes, siguen sufriendo acoso y violaciones mientras este sistema mira para otro lado.

Además, los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, han pactado esta “huelga” con la patronal, vendiéndose a los intereses de los empresarios y abandonando nuevamente a los trabajadores. Lo que estos sindicatos han pactado ha sido un parón de dos horas, llamando a la “huelga” de 12:00 hasta las 14:00.