Los sectores más afectados por esta siniestralidad son la industria y la agricultura, y su principal causa, la temporalidad y precariedad de los contratos.

Según los datos recogidos por la Fiscalía Provincial de Valencia en la memoria de 2018 sobre la siniestralidad laboral, el año pasado las muertes en accidentes laborales crecieron un 20,7% en la provincia de Valencia, lo que supone dos números por encima del aumento del 18% en la Comunidad Valenciana. También ha subido un 15,1% el índice de incidencia de los accidentes mortales, es decir, 4,3 casos por cada cien mil trabajadores expuestos.

El fiscal Jaime Gil ha atribuido este aumento al incremento del sector de la construcción, ya que en los años anteriores el porcentaje de muertes había bajado por el declive del sector con la crisis. “Por tanto, no hay que bajar la guardia en la prevención laboral”, señala el fiscal, y añade que “Lógicamente hay que pensar que hay que seguir apostando en prevención, sobre todo cuando incrementamos el número de contratos”.

En cuanto a sectores, el índice de incidencia en accidentes mortales es en el agrario de 17,3%, en la industria de un 7,6%, un 4,9% en la construcción y de un 3% en servicios. Sin embargo, el primer lugar lo ocupa la industria manufacturera con un 28,6% y el sector del transporte y almacenamiento el segundo con un 20% de incidencia.

Mientras las causas de los 35 fallecimientos fueron un 34,5% por patologías no traumáticas, en accidentes de tráfico un 20% y el 45,7% restante por traumatismos. En la memoria también aparece como factor clave en el aumento de la siniestralidad la temporalidad de los contratos, pues la poca duración de los contratos, llegando a que el 40% son de un mes o un tiempo inferior, y la subcontratación se han convertido en un obstáculo para que se apliquen los planes preventivos de seguridad laboral.

Ante esto, Jaime Gil señala que “lo que tenemos que conseguir es que el trabajo debe ser digno, decente y de calidad porque a menos estabilidad, menos formación y, por tanto, más riesgo de siniestralidad”. Además, habla de que la coordinación de actividad entre las empresas podría evitar en gran medida los accidentes laborales y aunque existe una reglamentación respecto a eso, comenta que “sigue estando poco aplicada o en determinados casos solo como cumplimiento formal”.