El BdE confirma que la previsión de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto) baja del 2,4% al 2% en 2019, para el 2020 la previsión se reduce hasta el 1,7%, y para 2021 baja otra décima, hasta caer al 1,6%. 

La previsión estimada para el paro, en cambio, es de un aumento hasta llegar al 14,1%. Al “frenazo” se le suma también el mercado de la vivienda.

Este deterioro de las condiciones económicas afecta a la proyección económica del país, y que según Óscar Arce, director general de economía y estadística, sitúan el foco de las consecuencias en la demanda interna. Es por ello que la proyección de expansión se sitúa en el 1,4% para el 2019 frente al 2,3% proyectado en junio. 

Según el BdE, los principales actores de estas expectativas proceden del exterior, sabiendo que el ratio de deuda sobre el PIB se sitúa cerca del 100%, y la posición inversora internacional neta está en el 77%, lo cual supone un alto nivel de dependencia de la financiación exterior. Esto supone que la demanda externa esté influenciada por factores como la guerra comercial entre China y EEUU, o los ataques con drones a plataformas de Arabia Saudí con relación al petróleo.

En el mercado de la vivienda también ve cierto frenazo desde finales de 2018. “Ya hemos visto caídas intertrimestrales en los datos de compraventa de viviendas usadas”, apunta Arce, que también observa desaceleración en los indicadores de actividad, inversión y oferta, así como en la afiliación a la Seguridad Social desde el sector de la construcción, “con sorpresas sistemáticamente negativas en los últimos meses”.

A esto se le suma que la tasa de paro es alta comparada con países vecinos. El crecimiento del empleo proyectado para la serie es del 1,8% para este año, un 1,3% para el próximo y un 1,5% para 2021, con revisiones a la baja en los tres años. Además, se acerca una reforma en las pensiones.