La realidad de la clase trabajadora en España es más cruda cada año. Sumidos en un entorno laboral precario y de miseria, año tras año vemos como aumenta el porcentaje de pobreza que asola el país y como la vida, en todo ámbito, se complica más para los trabajadores.

Sueldos más bajos por más horas de trabajo, duras condiciones laborales que eliminan toda ilusión por el trabajo y una vida de sufrimiento que se materializan en la sociedad.

Un reflejo de ello es la gran abstención que se da en los barrios obreros en las elecciones, lo cual se pudo ver en las elecciones andaluzas, con una  población mayoritariamente campesina y jornalera, y en las elecciones de 2016, en las que en el barrio más pobre de toda España, “Las 3000 viviendas” en Sevilla, casi el 60% de los vecinos se abstuvieron de votar, mientras que en los barrios más ricos esta cifra de desciende a apenas un 18%, en aquellos barrios con una renta media inferior a los 20000 € al año la abstención era superior al 40% (datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística).

Los trabajadores ven como en todos estos años ningún partido político ha defendido los intereses de los trabajadores. Solo han visto promesas que se han esfumado.

Están hartos de la inutilidad de la izquierda progre, y se está reflejando en las elecciones, en las que cada vez, el absentismo va ganando más peso, la clase obrera cada vez desconfía más de estos políticos.