Cuatro de las ocho principales capitales españolas quedarán en manos del PP después de las elecciones celebradas el pasado 26 de mayo. Por su parte PSOE, PNV y Compromís mantendrán respectivamente, las alcaldías de Sevilla, Bilbao y Valencia, así como Ada Colau conservará la alcaldía de Barcelona al frente de “Barcelona en Comú”.

Tal y como se preveía, el PP consigue hacerse con estas cuatro ciudades gracias al apoyo de C’s y Vox, recuperando así la alcaldía de Madrid perdida en el año 2015 y la de Zaragoza, donde no gobernaban desde hace 16 años.

La conquista de dichas alcaldías tan destacadas y a la vez simbólicas, ha logrado reafirmar el papel de Pablo Casado como  líder del Partido Popular. Un liderazgo que se tambaleaba después de las elecciones generales del pasado 28 de abril, donde el Partido Popular obtuvo uno de los resultados electorales más nefastos de su historia debido, entre otras cuestiones, a la irrupción de Vox en el panorama político actual.

La obtención de la alcaldía de Madrid ha sido definitivamente la guinda del pastel. Aunque los populares obtuvieron el 22% de los votos, 7 puntos menos que los socialistas, han conseguido optimizar estos resultados pactando con Ciudadanos y Vox, pudiendo así echar a Manuela Carmena del Ayuntamiento de la capital.

La recuperación del ayuntamiento de Zaragoza ha sido también un golpe importante para los populares, ya que este Ayuntamiento fue perdido en el 2003 y ha vuelto a estar en manos del PP otra vez, gracias al apoyo de C’s y Vox.

El Partido Popular termina la primera mitad del año con una valoración más bien negativa de los resultados obtenidos en las elecciones generales celebradas en abril, pero a su vez haciéndose con el control de cuatro ciudades principales, entre ellas Madrid y asentando una vez más sus bases en la mayoría de las regiones españolas, después de las elecciones del 26M.