Burberry quema ropa
Fuente: EFE

Hace unos días nos llegaba la noticia de que Burberry, una conocida firma británica fundada en 1856 que se definen como “una marca de lujo global con identidad británica distintiva”, quemaba la ropa que no vendía para mantener su estatus de exclusividad. Quemando material valorado en más de 100 millones de euros pretendían proteger el valor de su marca y evitar que sus productos viesen rebajado su valor, y que esto hiciese devaluar la imagen de esplendor, lujo y exclusividad que la compañía ha perdido en los últimos años.

La empresa ha anunciado varios cierres de tiendas en “lugares no estratégicos”, la reducción de costes o la creación de un “centro de excelencia” para “re-energizar” sus productos y devolver exclusividad a la marca. Con lo que por medio de eufemismos baratos quieren decir que aparte de quemar dinero, van a echar a la calle a cientos de trabajadores para poder mantener sus beneficios intactos.

No contentos con aparecer en listas de empresas que usan trabajo esclavo para producir sus prendas, Burberry intenta aumentar sus beneficios a toda costa. La industria de la moda es la segunda más contaminante en el mundo, siguiendo a la gran industria del petróleo, y tan solo en España se tiran más de siete kilos por persona al año, mientras miles de familias tienen que pasar penurias para poder conseguir productos de primera necesidad como es la ropa.

Mientras empresas como Inditex y todas las grandes multinacionales textiles siguen subiendo posiciones entre las más ricas del mundo, vemos como sus empleados, tanto de las fábricas externalizadas, los cuales trabajan más de 16 horas al día por un salario mísero, como los trabajadores de sus tiendas, ven como sus condiciones laborales no paran de empeorar, viviendo de primera mano las consecuencias de un sistema basado en la extracción del mayor beneficio a costa del sudor de los trabajadores.

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