Fuente: Juan Manuel Prats

La Ministra de Igualdad y vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo ha expresado públicamente que las mujeres víctimas de violencia machista de nuestro país deben acudir a sus respectivos ayuntamientos para “salir de las tinieblas”, donde “se les escucha y atiende”. Calvo ha querido recalcar que el Ejecutivo ha dado los primeros pasos para activar las medidas del Pacto de Estado contra la violencia de género.

La Ministra de Igualdad parece no comprender la ineficacia de estas medidas y reduce la cuestión simplemente a que la víctima reciba atención y sea escuchada, nuestra ministra no ve que la mayoría de mujeres asesinadas a manos de sus parejas ya habían denunciado con anterioridad y éstos se encontraban en orden de alejamiento en muchas ocasiones.

La vicepresidenta ha incidido que todas las revisiones legislativas previstas en el Pacto de Estado “estarán listas” a finales de año, Calvo también ha dejado éstas desinteresadas palabras: “Un país digno no se puede permitir que las mujeres no nos sintamos seguras”; exponiendo en su comparecencia que en los presupuestos de 2019 se dispondrán de 40 millones de euros contra la violencia machista.

Por eso un “país digno” destinará 40 millones supuestamente en la lucha contra la violencia de género el próximo año -20 millones en este 2018- a la vez que Conferencia Episcopal de nuestro país recibe 250 millones al año y podremos ver claramente al servicio de quien están realmente las instituciones.

Una Institución que genera y ampara la cultura de la violación, la subordinación de la mujer respecto al hombre, que cuenta con personajes asquerosos como estos:

“Hay menores que desean el abuso e incluso te provocan” – Obispo Álvarez.

“Si una mujer aborta, da a los varones la licencia absoluta, sin límites, de abusar de su cuerpo” – Arzobispo Martínez.

Por eso las “ayudas” en política de género son vacías, mientras haya una relación directa entre empresas, organizaciones y gobierno, que se vean beneficiados por la subordinación de la mujer.