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Fuente: El Huffington Post

Los líderes del PP y Ciudadanos aseguran que Sánchez debe de dejar de “boxear” contra el fantasma de Franco; alegando que los problemas principales a abordar ahora son el debate sobre Catalunya, el pacto educativo o los problemas laborales.

La decisión del gobierno central de exhumar a Franco del Valle de los Caídos ha unido a los dos líderes en la misma reivindicación: a Franco mejor no tocarlo.

El dictador fascista ordenó su construcción, y se llevó a cabo entre 1940 y 1958 por represaliados de la guerra. Está situado en el valle de Cuelgamuros, dónde todavía hoy se encuentra enterrado junto con J. A. Primo de Rivera, fundador de Falange Española.

A pesar de que la Ley de Memoria Histórica lleve en vigor desde el 2007, el “mayor esfuerzo” realizado ha consistido en cambiar nombres de calles y plazas – a pesar de que se estima que todavía hay alrededor de 100 calles y plazas con el nombre del dictador, y otros muchos generales que se sublevaron-.

Por otro lado 120.000 personas siguen desaparecidas en cunetas y fosas comunes,  mientras que los restos de Franco han perdurado durante más de 40 años en el Valle de los Caídos, con los máximos cuidados a cargo del Prior – miembro del sindicato de Falange – siendo este sitio emblema del fascismo en España.

La “renovación” de los partidos conservadores de España, Casado y Rivera, persigue la táctica de sus antecesores: olvidar lo que ellos llaman como “la guerra de los abuelos”, riéndose así, abiertamente, de la memoria y familiares de todos aquellos que dieron su vida por todos los trabajadores, por la democracia y por una España de progreso.

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