El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ha realizado nuevas declaraciones acerca de la polémica en torno al Valle de los Caídos y la conveniencia o no de trasladar los restos del dictador a otro emplazamiento. Casado se ha reiterado en la postura de su partido, que asegura no querer “remover el pasado” y apuesta por mirar hacia el futuro “y no revisar qué pasó hace 40 años”, según sus propias palabras.

Al parecer, el Partido Popular se vanagloria de aportar una visión progresista, la cual ha demostrado carecer en cada una de sus políticas. Parece que para ellos “mirar hacia el futuro” tan solo es conveniente cuando sirve como cortina de humo que impide revisar crímenes e injusticias que han sido enterradas impunemente.

Pablo Casado asegura que no defiende en ningún caso el Valle de los Caídos “ni a quien está enterrado dentro”, alegando además a su condición de nieto de un represaliado por la dictadura franquista. Sin embargo, parece contentarse con el mero discurso, sin tener intención alguna de acabar con las huellas de la dictadura de Franco.

El líder del Partido Popular defiende la transición democrática que tuvo lugar en España tras la muerte del dictador como un modelo a seguir. Asegura que se trató de un pacto entre los dos bandos, de la superación de “una época oscura”. De acuerdo con sus declaraciones, son los valores de este pacto los que deben perdurar y ser reivindicados.

Sin embargo, la transición no fue más que un cambio progresivo pactado por las élites, que no tocó la gran parte de las estructuras del estado para así paliar el descontento creciente que mostraba la gente tras 40 años de dictadura. Miles de asesinos fascistas quedaron impunes y, cuarenta años después, siguen rindiendo honores al cuerpo de Franco.