A pesar del “pinchazo” que han sufrido estas empresas en las zonas turísticas, las casas de apuestas consiguen aumentar de forma clara sus ingresos respecto al año anterior.

Los locales de apuestas deportivas en Baleares prevén duplicar casi sus ingresos de este ejercicio económico, respecto al anterior. Sareiba, asociación que agrupa a los salones de juego de las islas, estima sus ingresos para este 2019 en torno a los 25 millones de euros, en vista de los resultados alcanzados durante los primeros ochos meses del año.

Este importante incremento de los ingresos se debe principalmente al aumento de la oferta de salones de apuestas. El presidente de Sareiba, Luis Cruz, señalaba a principios de 2018 la existencia de cerca de medio centenar de locales que ofertaban apuestas deportivas en el archipiélago. Apenas un año y medio después, este número se ha visto casi triplicado, pues en estos momentos funcionan en Baleares en torno a 140 salones donde poder realizar apuestas deportivas, encontrándose un importante porcentaje concentrado en Palma.

El comportamiento de la clientela se mantiene en la línea prevista, aunque no se ha alcanzado el crecimiento esperado. Luis Cruz señala que el ingreso medio por cada local de apuestas deportivas ha aumentado un 10% de media, a pesar de que las estimaciones de la patronal esperaban porcentajes superiores. Esta diferencia se debe principalmente a que el comportamiento de los turistas respecto a las casas de apuestas no ha sido el esperado por los empresarios.

Son muchos los colectivos que se están alzando contra el mercado de las casas de apuestas deportivas y los salones de juego en todo el país. En general, este tipo de establecimientos proliferan en los barrios más pobres, que es donde suele residir la mayor parte de la clientela de estos locales. En el caso de Palma, nos encontramos con que la mayoría de salones de juego y casas de apuestas se encuentran en los barrios con rentas medias más bajas (Pere Garau, Son Ferriol, Son Canals o Son Cladera), mientras que estos establecimientos apenas existen en barrios donde las rentas medias son más elevadas (Sant Jaume, Monti-Sion o Son Dureta).