Santiago de Chile ha vivido en las últimas 48 horas un incremento de las protestas por la subida en los precios del metro, a lo que el Gobierno de Sebastián Piñero respondió ayer con el decreto de Estado de Emergencia y la cesión del control de la ciudad al Ejército.

Las manifestaciones comenzaron hace una semana, momento en el que se produjo la subida de los precios de los billetes de metro, con entradas masivas de usuarios que entraban a las estaciones saltando los accesos.

Desde la apertura de la red de transporte público en 2007, ahora denominada Red Metropolitana de Movilidad, se ha incrementado hasta en veinte ocasiones el precio de los billetes. En un primer momento éste costaba 420 pesos, es decir, 0,59 dólares, sin embargo, con el último incremento ya pasaba de costar 800 (1,13 dólares) a 830 pesos (1,17 dólares).

Estos aumentos en los costes del metro no van acordes a incrementos en los salarios, sino más bien todo lo contrario, ya que, si observamos el valor de las viviendas, comprobamos que ha subido en un 150% en 10 años, mientras que el de los ingresos tan solo un 25%. Esto coloca a un 70% de la población cobrando menos de 770 dólares mensuales.

Desde el comienzo de las protestas, la red de metro de la capital de Chile se ha convertido en el escenario de la mayor parte de las manifestaciones, motivo por el cual ha cerrado por completo hasta el domingo.

Los llamamientos para salir a protestar se están llevando a cabo a través de las redes sociales y suponen un desafío al Gobierno chileno, ya que los protagonistas son ciudadanos que no pueden llegar a final de mes por el alto coste de la vida, sin embargo, el gobierno escuda los incrementos por la guerra comercial y el aumento del coste de la energía.