Cada año 16.000 pequeños comercios cierran en nuestro país. Esto es debido al papel que juega la compra por Internet y la absorción del pequeño comercio por grandes multinacionales perjudicando así a la pervivencia del pequeño negocio.

Debido a la expansión acelerada de las grandes multinacionales se va perdiendo la presencia del comercio de barrio. Este no puede competir con los bajos precios que ofrecen las grandes empresas por lo que se ven condenados a perecer.

Mientras, las multinacionales se aprovechan del bajo coste que tiene su mano de obra que sufre la explotación a diario. No solo acaban con los pequeños propietarios, sino que cuando estos ven que han perdido su negocio se ven obligados a trabajar para otros cobrando un sueldo mísero. Esta situación cada vez es más frecuente, las condiciones de los trabajadores van a peor a medida que pasa el tiempo.

Las grandes empresas copan todas las ramas a costa de aniquilar a las pequeñas empresas, es por ello por lo que cada vez el capital se queda en menos manos y la gran masa de trabajadores que se ve obligada a trabajar en cualquier condición para subsistir aumenta, lo que le permite al capitalista pagar salarios reducidos debido a la gran cantidad de gente que busca trabajo y la abusiva legislación laboral, que habitualmente ni se cumple.

Esto alimenta a su vez el fenómeno de que cada vez haya más trabajadores que, pese a cobrar un sueldo, no llegan a fin de mes. Mientras, los grandes partidos juegan un rol pasivo o desmovilizador en todo este entramado, legitimando la explotación que sufre la clase trabajadora.