Fuente: Libre Mercado.

Desde la llegada a la Moncloa de Pedro Sánchez, el circo electoral se ha visto en todos los terrenos, y entre ellos, en la subida de impuestos de cara a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2019 (que coincidirá con las elecciones autonómicas y municipales).

PSOE y Podemos se han reunido para negociar una subida del IRPF para aquellas rentas superiores a 150.000 euros.

Hace pocos días, Pablo Casado salió diciendo que la subida de impuestos que el Gobierno está negociando con Podemos no sólo es insolidaria, sino, sobre todo, innecesaria, y pone en riesgo la recuperación económica.

Esto comenta el presidente del PP, partido el cual en los dos primeros años de legislatura (2011-2013) realizó una cuarentena de cambios normativos de más de 2000 páginas en el BOE con la excusa de parar el decrecimiento económico nacional, las cuales, perjudicaron directamente a las familias trabajadoras.

Mientras PSOE y Podemos negocian los Presupuestos Generales del Estado de cara a 2019, este “gobierno del cambio” una vez más ha cambiado sus promesas, pues el PSOE ha renunciado a imponer el impuesto a la banca que prometió al llegar al poder, lo ha hecho al verse presionado por el sector bancario y el PNV, a lo que Pablo Echenique también ha dejado entrever su renuncia a un impuesto a los beneficios de la banca.

Mientras se dan las negociaciones entre PSOE y Podemos, los beneficios de los grandes empresarios a los que sirven se mantienen intactos, y sin embargo, sigue aumentando la factura de la luz, se vuelve a crear una burbuja inmobiliaria, el precio de los alimentos sigue al alza, los alquileres suben, el paro sigue en un 16,1 %…

Con la excusa de estar ya fuera del crecimiento negativo y con un gobierno “progresista”, mientras revisan el IRPF, ninguno de estos partidistas ni a la clase a la que sirven sufren en sus carnes estos “ajustes económicos”.