El grupo parlamentario Ciudadanos ha presentado esta última semana una Proposición no de ley (PNL) en la Asamblea de Madrid con el fin de que esta última inste al Gobierno para que garantice la inscripción de los menores que hayan nacido por gestación subrogada en el extranjero.

Esta proposición es un intento más de Ciudadanos para regularizar la gestación subrogada, práctica que venden como algo altruista, mujeres que prestan su útero desinteresadamente. Detrás de todo esto se esconde la visión de la mujer como una empresa que genera beneficios.

Esta práctica se sustenta sobre la precariedad de la mujer trabajadora, sobre la necesidad de una mujer que no encuentra trabajo o que, si lo consigue, es en una situación deplorable.

La gestación subrogada se sustenta en la compra-venta de bebés a mujeres desesperadas que no podrán alimentar a su futuro hijo.

Estas mujeres son tratadas como mera mercancía. Este hecho se ve reflejado, por ejemplo, en el titular de una campaña de publicidad de la empresa española “SurroBABY”.

Desde algunas posiciones del movimiento feminista también se defiende esta práctica bajo un supuesto derecho de libertad de decisión. Pero como se ha visto, la mayoría de las mujeres que deciden gestar son mujeres que se encuentran en situación de pobreza, muchas veces sin ninguna alternativa para trabajar o conseguir dinero de otra forma, por lo que hablar de libertad es simplemente ridículo y es otra forma más de disfrazar la mercantilización de nuestros cuerpos como algo progresista e incluso revolucionario.