Durante la madrugada del pasado sábado, aviones de la coalición internacional liderada por EEUU bombardearon la localidad de Abu al Hasan, dejando un total de 43 muertos. Este ataque se produce en el territorio controlado por el DAESH, aunque sus objetivos han sido exclusivamente viviendas civiles entorno a una de las mezquitas del municipio.

Según informaciones del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, entre las víctimas de los bombardeos encontramos población civil desvinculada de la organización yihadista de entre los cuales se cuentan 17 menores. La ONG no ha podido confirmar aún si 7 de los muertos son parte de la organización yihadista, ya que no se trata de combatientes buscados o relevantes.

Los yihadistas del DAESH controlan, ahora mismo, la zona noreste de Siria con su núcleo más importante en Idlib, donde, hace unas semanas, se intensificaron los conflictos entre las diferentes fuerzas ocupantes. La localidad de Abu al Hasan se encuentra al este de la provincia de Deir al Zur próxima al río Éufrates y las poblaciones de Hayin y Al Shaafa, que también ha sufrido varios ataques.

La agencia de noticias estatal siria (SANA), informa también de la muerte de otros 40 civiles en el pueblo de Buqaan, del municipio de Hayin. Desde la noche del viernes, los bombardeos de la coalición han regado toda esta zona provocando la destrucción de viviendas y otros edificios civiles en vez de destruir las bases militares con las que cuenta la organización rebelde en este territorio. SANA advierte de la posibilidad de contabilizar más muertos que pueden ser encontrados bajo los escombros.

Según el Observatorio y SANA, los ataques de la coalición estadounidense han dejado ya más de un centenar de muertos en los últimos días, repartidos entre las pequeñas localidades de esta región. Aunque se presentan como la principal fuerza antiyihadista, las ciudades bombardeadas son, mayoritariamente, zonas de residencia de la población civil que también sufre los ataques del DAESH.

El Observatorio destaca que los bombardeos del pasado sábado han sido la mayor matanza cometida por la coalición desde el mes de septiembre, cuando retomó e intensificó los ataques contra las últimas milicias terroristas en la zona fronteriza con Irak. Se suman estos muertos a las 360.000 personas que han sido asesinadas en la guerra de Siria desde su estallido en 2011.