El gobierno ha abierto esta semana las negociaciones con los sindicatos y la patronal para llevar a cabo modificaciones en determinados puntos de la reforma laboral puesta en marcha en el año 2012 durante el gobierno de Mariano Rajoy.

La reforma de hace 8 años encendió el debate de cara al despido, las negociaciones colectivas y las subcontrataciones, ya que introducía aspectos muy lesivos para los derechos de los trabajadores, como por ejemplo la facilidad y la reducción de costes de cara a la escisión de contratos. Su aprobación significó el aumento de la precariedad, de las tasas de paro y de las reducciones salariales.

A pesar de la promesa de derogación que plantearon PSOE y Unidas Podemos, dicha reforma seguirá vigente, a excepción de los puntos que se eliminarán y que serán negociados entre la patronal, el gobierno y los sindicatos. Éstos últimos han aplaudido que se produzca este proceso de contrarreforma, a pesar de que no vaya a ser eliminada por completo.

Por su parte, la patronal no ve con buenos ojos que se lleven a cabo estas modificaciones, ya que, según declara Anna Asamà (asesora laboral de la Confederación Empresarial de la Provincia de Tarragona), el país se encuentra en una fase de desaceleración económica y los empresarios quieren que sus realidades económicas sean tomadas en consideración.

Los puntos de la reforma laboral de 2012 sobre los que negociarán son los siguientes: despido por encadenar más de ocho días de baja médica en 2 meses; la subcontratación y la precariedad que se deriva de ella; devolver la prevalencia al convenio sectorial, es decir, que éste se encuentre por encima del de la empresa; recuperar la ultraactividad, lo que significa que al caducar un convenio éste quede prorrogado hasta que no exista uno nuevo; las indemnizaciones y las causas en un despido; y la eliminación de la prevalencia de contrataciones temporales.