Bien difícil será encontrar a alguien que se etiquete a sí mismo, adrede, como “posmodernista”. Es por esto que, partiendo de la base ideológica de este movimiento pseudo-filosófico, vamos a intentar reconocer a sus componentes:

Cualquier movimiento transversalista, entendiendo por esto último a aquellos grupos “izquierdistas” que releguen la Lucha de Clases a un segundo plano, al priorizar otras causas: nacionalismo, feminismo, ecologismo, LGTBI, etc.

Cualquier grupo que reivindique una posición minoritaria o superminoritaria, pretendiendo implantar la dictadura del “todo vale” y superponer, o siquiera simultanear, esa posición a la Conciencia de Clase: animalismo, veganismo, transgénero, etc.

Cualquier postura todo-tolerante, que pretenda pasar por buenos auténticos lastres sociales, como el asamblearismo puro – ese perfecto despropósito paralizador – o posiciones del todo inaceptables, como la laicidad selectiva: aquella que reniega del catolicismo, pero que, inexplicablemente, asume el velo en la mujer musulmana como un “hecho cultural” elegido por ella (?!).

En definitiva, cualquier causa que pretenda hacer intersección con la Izquierda, restándole potencia y nitidez en la dirección: si eres un trabajador, debes tener claro de dónde vienes y por qué causa debes luchar, realmente.

Si aún no entiendes de dónde vienes, o acaso guardas esperanzas de subir de clase social, te pediré una vez más que te eches a un lado con tu reivindicación ridícula, con el fin de no ser un estorbo para el resto.

Por Javier Ballstoucher.