conflicto imperialista siria
Fuente: SANA

Las últimas tensiones en el seno del conflicto árabe-israelí se localizan en el suroeste de Siria, apuntando a una inminente pugna por el control de la frontera entre Siria e Israel, situada en el Golán. La estrategia del gobierno sirio de Asad ha cambiado: ha pasado a la ofensiva para así poder hacerse con el control de los territorios ocupados por los militares israelíes.

El ejército sirio, al servicio de los intereses gubernamentales, ha comenzado la ofensiva en los territorios del sur que tienen posiciones estratégicas y bases militares de vital importancia para el mantenimiento del dominio. El pasado 19 de junio se desplegaba la operación para recuperar el centro de defensa antiaérea de Daraa, que les ha permitido liberar 520 km² de terreno de las fuerzas israelíes. Siria ha arremetido duramente contra Israel, destruyendo todos sus recursos militares y confiscando el armamento estadounidense que, durante todo el conflicto, les ha concedido la superioridad técnica.

Esta ayuda plasma la defensa de los intereses norteamericanos que Israel lleva a cabo bajo su táctica de conquista. Por otro lado, el gobierno de Siria se encuentra financiado por Rusia, China e Irán, que tienen intereses en frenar el poder que Estados Unidos acumula en la zona para gestionar ellos los recursos del territorio.

Como no podía ser de otro modo, Israel ya ha lanzado un ultimátum contra el gobierno sirio: si su avance continúa, romperán cualquier pacto y utilizarán toda su fuerza represiva en los territorios bajo su control, indistintamente sobre los militares y la población. Los acuerdos de la ONU para contener los enfrentamientos en la frontera tienen un valor muy bajo ante un conflicto de estas magnitudes, en las que ningún bloque va a ceder hasta que el otro se encuentre totalmente arrasado.

El gobierno de Siria continúa con la ofensiva, la próxima operación tiene como objetivo la recuperación de los Altos del Golán, zona controlada por Israel desde 1967. En Daraa continúa la disputa, los grupos armados israelíes cada vez son menos, a la par que el control sirio ha crecido en un 80% según los datos del OSDH.

En estas circunstancias, la preocupación del régimen de Tel Aviv y Estados Unidos es extrema por lo que podemos pronosticar una sangrienta ofensiva por parte de Israel. Mientras tanto, Siria se centra en la recuperación de los territorios colindantes a su Estado, no se hace mención al pueblo sirio que sufre el yugo del régimen israelí, centrando todas sus fuerzas en la guerra táctica y el control de las milicias rebeldes infiltradas.

Solo en la primera ofensiva del Ejército de Siria murieron 116 civiles, recayendo tanto en la población siria como en la israelí, las consecuencias más devastadoras de la guerra. La sangre y la miseria son el resultado que los pueblos de Oriente Medio llevan viviendo desde el inicio del conflicto entre las grandes potencias imperialistas. La pugna por el control fronterizo de los Altos del Golán se prevé sangrienta.

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