Tarjetas black
Fuente: ok diario

Las tarjetas black vuelven a ser hoy portada tras conocerse que una de ellas, de la cual era titular el jefe de la antigua Fundación Fondo Andaluz de formación y empleo (Faffe) de la Junta de Andalucía, registró cargos que suman un total de 14.737 euros en un prostíbulo de la capital andaluza, un ejemplo más del despilfarro de dinero público que hasta día de hoy se sigue realizando de manera impune.

Quince cobros realizados con la tarjeta de Fernando Villén de entre 310 y 1.490 euros, entre la noche del 22 y la madrugada del 23 de marzo de 2010, justo después de que Griñan, del PSOE, realizase cambios en su gobierno y se anunciase el cese del director de la Faffe. Gastos que demuestran la cara más nefasta de un circo político al que ya cada vez estamos más acostumbrados: el dinero público que se cedió a esta fundación para la formación de los desempleados andaluces se invirtió en satisfacer los caprichos de unos pocos, se convirtió en una vía fácil y segura para gastar nuestro dinero en fiestas y lujos.

Ya hace ahora un año se celebró el juicio por estas tarjetas opacas, sentando en el banquillo a 65 ex altos cargos de Caja Madrid y Bankia, pero más casos siguen saliendo a la luz día tras día. Las máximas condenas fueron las de Rato (condenado a cuatro años) y las de Blesa (a seis años), pero eludieron la cárcel porque los jueces consideraron que su comportamiento era “intachable”.

La cara “bondadosa” de la justicia choca opuestamente como los 5 años de prisión que se pedían para una mujer por robar cuatro paquetes de pañales, o los mismos a los que se condenó a una madre que utilizó una tarjeta de crédito que se encontró en la calle para mantener a su familia que se encontraba en una situación de desamparo.

Hoy es el PSOE el que de nuevo queda manchado por este episodio, que se suma al resto de casos de corrupción y malversación, pero desde el 1988, año en el que empezó a funcionar este método de tarjetas, han sido muchos los altos cargos de más partidos políticos y sindicatos los que se han visto envueltos en este caso: CCOO, el PP, UGT, IU, etc. Parece que la corrupción no es bandera de un partido político como afirmaban los que llegaron a la Moncloa hace unas semanas, sino que es propio de un circo político cada vez más vergonzoso del que ninguno de ellos se salva.

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