El pasado miércoles fue hallado el cuerpo sin vida de una mujer en una de las zonas más turísticas de Mallorca. Según informa el grupo de homicidios, el cuerpo fue encontrado en un arcón en el interior de su propia vivienda en el garaje, envuelto en bolsas de plástico selladas con cinta americana.

Según fuentes de los medios locales, la mujer era Gloria Francisca Zavala,de 53 años, desaparecida desde el pasado domingo 12 de mayo cuando se dirigía a su puesto de trabajo. El cuerpo de la desaparecida fue encontrado de su vivienda, a las 0:30 h del pasado miércoles.

Este presentaba síntomas de violencia y las hipótesis iniciales apuntan a un caso de asesinato. Por lo que se sabe, la víctima podría llevar muerta dos o tres días. El caso ya está siendo dirigido y supervisado por el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional. Las fuentes policiales no han querido desvelar si el homicidio se está investigando como un caso de violencia de género.

Las Islas Baleares no son esa imagen lujosa, espléndida y ajena a cualquier mal que nos venden compañías hoteleras y multinacionales interesadas en sacar rédito del provechoso destino turístico en el que se ha convertido el archipiélago balear. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE)  es una de las Comunidades Autónomas con mayor  índice de criminalidad y donde se dan todo tipo de actos violentos, desde robos y peleas hasta tráfico de drogas, prostitución y trata de blancas. Solo en Mallorca aún siguen desaparecidas oficialmente al menos 5 personas, en su mayoría mujeres.

Este es el resultado de convertir todo un territorio en el patio de recreo del violento e invasivo turismo europeo de borrachera: las tasas de consumo de prostitución están disparadas, las mujeres en el sector servicios son utilizadas como atractivo sexual y se les paga menos que a sus compañeros varones, con sueldos ya de por sí precarios y se vive con un constante clima de inseguridad y acoso en las zonas más turísticas del archipiélago.