El juez y el fiscal de caso Cursach han presentado un recurso de reforma en el que se acusa a la cúpula de la Policía Nacional de Baleares de complicidad con el entramado mafioso que se trataba de desarticular. Además, la acusación se hace de forma directa contra Antonio Suárez, ex inspector jefe de la UDYCO (Unidad de Droga y Crimen Organizado). Se le acusa de ser el principal encubridor de esa presunta organización criminal.

El pasado mayo, Antonio Suárez concedió una entrevista al periódico local Última Hora, donde afirmaba lo siguiente: “ Se ha llevado mal la investigación, evidentemente. No se han respetado mínimamente los derechos de nadie. Huele a un montón de nulidades. Y luego llegarán las querellas de afectados. Se ha intentado criminalizar a toda la Policía Local de Palma y eso es injusto. No hay derecho a lo que se ha hecho.”

Según el diario Público , el Recurso de Reforma del magistrado Manuel Penalva y del fiscal anticorrupción Miguel Ángel Subirán sostiene lo siguiente: “Llama la atención que esto lo manifieste un señor, que no ha leído un solo folio de los miles que tiene la investigación, que ignora que hasta la fecha, prácticamente todas las decisiones adoptadas durante la investigación han sido confirmadas por la Audiencia Provincial, que omite también que el TSJ de Baleares ha inadmitido ya a trámite siete de las querellas interpuestas por los afectados a los que alude el Sr Suárez, y por último, y no por ello menos importante, el Sr Suárez en varias ocasiones prohibió al grupo de blanqueo que siguiera investigando al Sr. Cursach, existiendo una grabación que así lo atestigua, y que sus amigos Márquez y Palomo [los autores de cuatro atestados con el juez y el fiscal], han omitido intencionadamente, como se explica en nuestras alegaciones”.

El Testigo 29 es clave en esta causa porque mantiene que él mismo vio “en innumerables ocasiones como Antonio Suárez iba a la discoteca Tito’s –cuartel general de Cursach– a por sobres de dinero, los sábados a primeros de mes, sobre las doce o la una de la noche”. 

Cuando el testigo 29 comenzó a recibir amenazas y coacciones por los cinco sicarios de Cursach, que han terminado siendo encausados por estas actividades, lo primero que hizo fue acudir a la Jefatura de la Policía Nacional para denunciar los hechos y pedir protección, puesto que le estaban presionando para que cambiase su testimonio e incriminarse al juez y al fiscal. Pero, explica, una y otra vez se topó con que desde la cúpula policial se protegía y encubría a esos matones a sueldo: “Después de que me quemaran la cara, Suárez no quiso detener a Campaner y Herrero a pesar de que me amenazaban y difundían mi identidad en redes”.

En este punto, vale la pena repetir la declaración que nos hizo el Testigo 29 hace unos meses y que explica cómo se puede soportar todo esto y seguir dispuesto a acudir al juicio oral y declarar contra el inspector Suárez: “Yo esto no lo hago por dinero. Lo hago porque durante cinco años vi cómo extorsionaban a chicas, les quitaban el pasaporte, llorando, les pegaban… venían con la cara amoratada a trabajar, las prostitutas. Yo esto lo hago por ellas. A muchas de ellas las acompañé yo a la Policía y, como en aquella época estaba Antonio Suárez, le entraba por un oído y le salía por el otro. Y no les hacían ni puto caso”