Llama la atención toda esa gente tan económicamente liberal que, en una crisis como la que vivimos, tanto se queja de la renta mínima y de los subsidios, mientras calla – en escandaloso silencio – con los ERTEs, con las amnistías fiscales, con el rescate de empresas, con los concursos arreglados y las adjudicaciones a dedo, etc.

Existen, además, trabajadores que temen y recelan del comunismo como aquellos esclavos que veían a otro negro bien vestido y liberado, por lo que a ellos, que tanto se preocupan por formar su opinión con argumentos sólidos con los que defender al patrón, les recuerdo este breve resumen de hechos, con no poca curiosidad sobre cómo podrán justificarlos:

1.- Los beneficios son privados, las pérdidas se socializan;

2.- El capitalismo de amiguetes y cuñados, ampliamente instalado en todo Occidente, que con tanta alegría y cinismo vive de los fondos estatales;

3.- La farsa del Libre Mercado: cuando pagues el recibo de la luz y del gas, o cuando tu pyme digital se enfrente en Google con grandes corporaciones, me lo cuentas;

4.- El desmantelamiento de los servicios públicos, como la Educación o la Sanidad, para hacer negocio a tu costa, a costa de la igualdad de oportunidades, a costa de tu salud…

Si con estos simples ejemplos no captas que te toman el pelo, mientras se ríen en tu cara y roban tu futuro y el de tus hijos… Bien, en ese caso yo te pediría que al menos no seas parte cómplice del problema, y te apartes del camino de personas que saben de donde vienen y de organizaciones que realmente defienden a los trabajadores… Incluso a gente como tú.

Por Javier Ballstoucher.