El relato de una menor víctima de violación múltiple la pasada Nochebuena en la ciudad de Palma saca a la luz toda una red de tráfico de drogas, sexo y delincuencia presente desde hace años en la capital balear y cuyas principales víctimas son menores tutelados a cargo del Consell de Mallorca.

La violación de una niña de 14 años que se fugó de un centro de menores en Palma ha destapado lo que por muchos en la isla es considerado como un secreto a voces: decenas de menores fugadas son prostituidas a cambio de regalos y pequeñas cantidades de dinero y droga.

Según el Consell de Mallorca, hay registrados 16 casos de menores que han sufrido explotación sexual durante las constantes fugas de los pisos y centros de acogida tutelados por el Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS).

Esto no ha significado ninguna sorpresa para los trabajadores sociales y agentes de policía locales, lo cual evidencia que el IMAS en ningún momento adoptó medidas para frenar la situación.

En el caso de la menor de 14 años violada en Nochebuena, la joven denunció la agresión grupal tras fugarse de un centro de protección de menores y aseguró, en su denuncia, que le ofrecieron varias veces prostituirse en un bar antes de que sucedieran los hechos en un apartamento del barrio de Corea.

La Fiscalía de Balears, dirigida por Bartomeu Barceló, anunció el día después de conocerse los hechos que abre una investigación sobre los casos de menores dependientes del IMAS que han sido captados para prostituirse.

La Fiscalía actúa después de que el propio director del IMAS, Javier de Juan, reconociera que tenía conocimiento de 16 casos de menores tutelados que habrían sido objeto de explotación sexual, llegando a referirse a una red organizada de captación de menores.