Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno, ha aprovechado la proclamación de Susana Díaz como candidata del PSOE para la presidencia de la Junta de Andalucía para lanzarle un mensaje de advertencia a la derecha, a la que acusa de ‘’alimentar a la ultraderecha’’, de ‘’abandono de la moderación’’, de “empleo del ’insulto’’ y de ‘’abrazo de la radicalidad’’.

Aunque no se ha referido al partido de ultraderecha Vox de manera directa, en su mensaje había una clara apelación a los partidos PP y C’s para que dejaran de alentar el auge de la extrema derecha. ‘’Cuando surge la ultraderecha, la derecha no hace nada’’, ha afirmado el presidente del Ejecutivo.

Además, ha lanzado hacia Pablo Casado, presidente del Partido Popular, una clara advertencia al decirle que comparte ‘’los valores esenciales’’ que proclama Vox y su ultraconservador y racista líder Santiago Abascal.

El Presidente del Gobierno no ha dejado pasar la ocasión para pedir a estos dos partidos el apoyo a sus presupuestos. También ha aprovechado para defender la política económica del Ejecutivo, diciendo que consistirá en redistribuir la riqueza entre toda la ciudadanía “si la economía crece”, unas declaraciones que no se acompañan con los hechos, ya que España ocupa el décimo puesto con más millonarios, llegando a la posición decimocuarta a nivel mundial con personas con más de 43,5 millones de euros de riqueza.

Actualmente, el plano político tanto español como internacional está dando un vuelco muy peligroso hacia la ultraderecha: Marie Le Pen, la candidata de la derecha radical en Francia; el partido ultraderechista Alternative for Denmark (AfD) en Alemania, que ya ha conseguido el número mínimo para entrar al Bundestag; el preocupante ascenso del ultraderechista, homófobo, racista y machista Jair Bolsonaro en Brasil, etc. Llegados a este punto, la sociedad se halla en una coyuntura con consecuencias nefastas, en la que pueden ser embaucados por el populismo ultraderechista de estas agrupaciones y candidatos, que van en auge ante el fracaso de los gobiernos que se hacen llamar progresistas.