Los despidos en verano se han convertido en una práctica muy utilizada en el sector de la educación pese a ser declarada una acción ilegal incluso por el Tribunal Supremo, quien se tapa los ojos ante la situación.

Llega el verano y una gran parte de los maestros que no tienen un contrato indefinido son despedidos y en el mes de septiembre son recontratados, arrebatándoles así sus correspondientes vacaciones pagadas y haciendo que no puedan conseguir una mayor antigüedad que les pudiera aportar ventajas laborales y económicas.

Este mes de septiembre se ha disparado la afiliación a la Seguridad Social dentro del sector de la educación con la creación de 53.308 empleos, cifra muy parecida a las 54.311 bajas que se produjeron en este mismo junio. Esto refleja la situación precaria para los trabajadores no indefinidos dentro de la educación, quienes se enfrentan a la pérdida del cobro de julio y agosto, perdiendo estos dos meses en la acumulación de paro y la reducción de su antigüedad.

El Tribunal Supremo ha declarado esta práctica como ilegal, pero año tras año se ve como las instituciones no realizan ninguna labor más allá de reformas y cambios “progresistas” que dicen llevar a cabo, pero que quedan en nada.

La práctica del despido-contrato durante el verano también se está extendiendo a otros sectores de la producción, como algunas industrias manufactureras pequeñas, que cierran en verano ahorrándose el pago de julio y agosto como vacaciones y arrebatando así meses de antigüedad y de paro para los trabajadores.