Las fuerzas de seguridad brasileñas han detenido esta mañana a Carlos García Juliá, fugitivo internacional, por su participación en la matanza de los abogados de Atocha, en 1977.

Las autoridades españolas han solicitado la extradición de García Juliá, de 65 años y que tenía 24 años cuando participó en el asesinato de los abogados de Atocha, condenado por la Audiencia Nacional en 1980 a 193 años de prisión como autor material de cinco asesinatos.

Juliá cumplió condena hasta septiembre de 1991, cuando consiguió la libertad condicional y obtuvo permiso para viajar a Paraguay por una oferta de trabajo. El permiso fue revocado y las autoridades españolas le ordenaron regresar, pero eso nunca sucedió.

La matanza de los abogados de atocha de 1977 fue uno de los hechos que marcaron la Transición española. Una transición que se presenta como modélica y pacífica, pero que dista mucho de ser tal cosa. Más ejemplos de esto son los sucesos de Vitoria, donde la policía española mató a 5 personas y dejó más de 150 heridos.

Esta matanza de Atocha de 1977 fue perpetrada por terroristas de extrema derecha en el centro de Madrid la noche del 24 de enero de 1977. Un comando penetró en un despacho de abogados laboralistas de Comisiones Obreras y militantes del Partido Comunista de España situado en el número 55 de la calle de Atocha y abrió fuego contra los allí presentes, matando a cinco personas y dejando heridas a cuatro. El juicio por la matanza se celebró en 1980 y la sentencia sumó 464 años de cárcel para todos los acusados.

El director de la Fundación Abogados de Atocha, Francisco Naranjo, ha exigido que Juliá cumpla en España lo que le queda de los 193 años de prisión que se le impusieron y ha expresado su escepticismo sobre el interés de las autoridades españolas en detenerle,  ya que recuerda que la justicia española, pese a dictar una condena “ejemplar” en el sentido acusador, ha declarado que se le concedieron muchos permisos y, por su relación con las drogas y la delincuencia “no era difícil de encontrar”.