El concejal Javier Amador ha pedido “la desautorización pública de las declaraciones del diputado Marcos de Quinto sobre el Open Arms”.

Esta es la segunda vez que el exdirectivo de Coca-Cola protagoniza escándalos en las redes en los últimos 15 días. Tras presumir de un regalo de varias cajas de botellas de vino valoradas en unos 100 euros por unidad, el diputado no tardó en publicar sus impresiones sobre las personas que llevan ya dos semanas en el buque Open Arms esperando su posible desembarco en la isla italiana de Lampedusa.

Italia ha accedido ya al desembarco de los menores, pero la situación es límite para todos los rescatados, llegando algunos a lanzarse al mar y nadar hacia la isla. Sin embargo, Marcos de Quinto ha visto las imágenes y les ha calificado de “bien comidos pasajeros”, lo que ha indignado al concejal de Las Palmas de Gran Canaria , Javier Amador, quien ha tomado cartas en el asunto. Éste, avergonzado, ha pedido a Ciudadanos tanto la desautorización de sus declaraciones como la retirada de los insultos que profiere el diputado a sus críticos en las redes sociales.

Merece la pena recordar que De Quinto cobraba como empresario siete millones de euros al año, y ahora pasará a un sueldo de 87.000 euros anuales con su reciente fichaje en Ciudadanos. Además de esto, posee también dos propiedades en Marbella, 11 hectáreas de terreno en Madrid para su casa con vistas privilegiadas a la atalaya de Torrelodones, 200 hectáreas de terreno de alto valor ambiental en Cuenca con chalets de varios pisos de 400 metros cuadrados cada uno y una edificación cercana destinada a su empresa de elaboración de miel. Aparte de estas numerosas propiedades, recibe también ayudas públicas que suman un total de 57.000 euros. 

Este millonario empresario, aparte de por su fortuna, es conocido por los escarceos y disputas virtuales que mantiene en las redes sociales, llegando a recurrir al insulto y a llamar “imbéciles mantenidos” a sus críticos. Sus declaraciones sobre el barco Open Arms, de severos tintes racistas, parecen haber ido esta vez demasiado lejos, al haberle criticado duramente un cargo político superior de su propio partido.