Esta semana se ha llevado a cabo la primera sesión del juicio contra la antigua cúpula del Banco de Valencia. Banco que, recordemos, fue intervenido en 2011 por el FROB con un latrocinio de 6.000 millones de euros de dinero público.

El exconsejero delegado de BdV, Domingo Parra, ha eludido su responsabilidad por el agujero de 160,5 millones de euros que llegaron a dejar. En la misma línea ha estado Alfonso Monferrer, exdirector de Sociedades Participadas Inmobiliarias de Banco de Valencia, que ha desviado su culpa achacándola a la “crisis general”.

Tales exculpaciones propias no concuerdan mucho con los hechos acontecidos, en los cuales se invirtió en los proyectos de Nou Litoral, con un quebranto para la entidad bancaria de 83,2 millones de euros; Valenciana de Viviendas, de 47,4 millones; y Favrech, de 29,8 millones de euros.

La fiscalía ha solicitado una pena para los directivos de BdV que oscila entre los 3-4 años, por lo que probablemente eviten prisión y tan solo tengan una sanción económica, sanción que pagarán probablemente gracias a la malversación de dinero público.

Algo realmente vergonzoso teniendo en cuenta que la cúpula directiva decidió invertir en determinados proyectos de los cuales iban a sacar una importante tajada a costa de perjudicar enormemente, y de forma consciente, al banco, es decir, arruinando a miles de familias trabajadoras que tenían todos sus ahorros en el Banco de Valencia.