Un vertedero se desprende en la autopista a la altura del municipio de Zaldibar, Bizkaia, quedando dos trabajadores sepultados bajo los restos. Las labores de rescate se han visto interrumpidas por la presencia de amianto entre los vertidos regulares, lo cual ha generado dudas sobre el correcto funcionamiento del vertedero.

El pasado jueves 6 de febrero, se produjo un deslizamiento de tierras que cortó por completo el tráfico de la A-8 a la altura del municipio de Zaldibar, en la provincia de Bizkaia. Poco tiempo después, se supo que no se trataba de un corrimiento cualquiera, sino que lo que se había precipitado contra el asfalto se trataba de un vertedero de
residuos industriales situado en el municipio.

La caída de la escombrera dejó además a dos trabajadores de la misma sepultados bajo los restos. Los vecinos ya habían notado que por la zona bajaban muchas corrientes que habrían acabado ablandando el terreno y que el vertedero ya estaba al límite.

Las labores de rescate iniciadas el mismo día se vieron repentinamente suspendidas al detectar los técnicos de seguridad presencia de amianto entre los escombros, habiendo acudido los operarios de salvamento sin el equipo adecuado para prevenir los daños a la salud que esta sustancia cancerígena puede provocar.

Recordemos que en 2019 murieron 30 personas por exposición al amianto en Euskadi, la cifra fue de 34 fallecidos
en 2018. En prácticamente la totalidad de los casos, la exposición al amianto se produjo en el ámbito laboral. Del mismo modo, la madrugada del viernes, los equipos de salvamento tuvieron que detenerse de nuevo cuando se inició de manera espontánea un incendio en la parte alta del vertedero. Incendio que, tras ser extinguido durante el fin de semana, se volvió a prender este lunes.

Fuentes del departamento medioambiental y de tratamiento de residuos afirman que este tipo de incendios son comunes cuando se producen grandes desplazamientos de residuos, debido a la acumulación de metano liberada. El amianto, que debería estar en compartimentos sellados dentro del vertedero, en realidad estaba mezclado con otros residuos, fuera de los compartimentos. La acumulación de residuos al aire libre, además de contener esta peligrosa sustancia, sobrepasaba la medida máxima de una hectárea (establecida para evitar un exceso de exposición a la lluvia de los residuos), siendo su alcance de 4 hectáreas en el momento del derrumbe.

El vertedero de Zaldibar venía siendo revisado por el Servicio de Inspección Ambiental del Gobierno Vasco periódicamente. La última revisión fue el 10 de julio de 2019, y el informe resultante reflejó un cúmulo de incumplimientos de las condiciones de autorización en cuatro materias: licencias y autorizaciones, protección del agua, residuos y condiciones específicas de vertederos.

El Servicio de Inspección Ambiental le dio la calificación más baja que se puede dar en la escala de valores y tras la​ notificación del informe a los representantes legales de la actividad, el 16 de septiembre de 2019 se les dió un plazo de 30 días para presentar documentación que acreditase las correcciones solicitadas.

El silencio del Lehendakari Iñigo Urkullu y de la totalidad de su equipo de gobierno ha sembrado la duda entre los ciudadanos, y en especial entre las familias de los trabajadores sepultados, que exigen explicaciones y una actuación a la altura de los sucesos que les devuelva cuanto antes los restos de sus familiares.