En coordinación con el Reino de Arabia Saudí, y en el contexto de los sucesos en el Estrecho de Ormuz, en Irán, el ministerio de Defensa de EEUU prepara el envió de 500 soldados a la península arábiga.


Estados Unidos enviará tropas adicionales a Arabia Saudí, así como equipamiento militar, con el fin de fortalecer su política de disuasión ante la creciente situación de tensión en la región del Golfo Pérsico. La envergadura de este despliegue, que se suma al primer contingente de 1000 soldado anunciado en junio por el secretario de Defensa en funciones de EEUU, Patrick Shanahan, supone la mayor movilización de personal militar estadounidense en la zona desde la Guerra de Irak en 2003.


La tensión entre Teherán y Washington aumentó a raíz de que la Casa Blanca anunciara en mayo del año pasado su decisión de abandonar el denominado, “Plan Integral de Acción Conjunta”, como se conoce técnicamente al acuerdo multilateral nuclear con Irán que fue impulsado por la anterior Administración de EE.UU.

En las últimas semanas, el Pentágono ha reforzado su presencia militar en la zona con el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln, el buque de asalto anfibio USS Arlington, un sistema de misiles Patriot y cuatro aviones bombarderos B-52 con capacidad nuclear.

Esta ha sido la respuesta estadounidense a distintos actos de sabotaje registrados en aguas del Golfo Pérsico, como la captura del petrolero británico “Stela Impero” por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, y a la amenaza del Gobierno de Irán de bloquear el estratégico Estrecho de Ormuz, por el que cruza una gran parte del crudo mundial. 


Por su parte, el Gobierno saudí ha estado multiplicando las denuncias contra su rival iraní desde hace algunos meses, coincidiendo con un aumento de los ataques de los rebeldes Huthi de Yemen contra sus infraestructuras. Riad, que encabeza una coalición árabe contra esa milicia, acusa a Teherán de entrenarla y financiarla.