Un general de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y otros 11 militares han sido asesinados en una emboscada de bandas criminales.
Los sucesos ocurrieron en La Guacamaya, en el estado central de Aragua. Un operativo militar y policial, integrado por 25 uniformados, fue sorprendido por miembros de la temida banda El Tren de Aragua, que opera en varios estados del país y que incluso ha protagonizado secuestros y asaltos bancarios en Perú; muriendo Jackson Silva, de la aviación militar.
Los expertos señalan la singularidad de que el general de brigada asesinado estuviera en esa posición afirmando que: “es una muestra más del deterioro y del descontrol en el seno de las fuerzas armadas”. Esto se encadena a las muertes de distintos oficiales, ya que este suceso se produce solo nueve días después de que un helicóptero se estrellara en el parking de la plaza de toros de Maracaibo, donde viajaban Alfonso Torres, jefe de la Guardia Nacional Bolivariana, y Luis Urdaneta, cabeza del cuerpo militar que dirige la represión de las protestas.
Esta situación de inestabilidad, que deriva de los diferentes ataques de la oposición y se suma a la incapacidad del gobierno chavista para mantener la situación del país, está conllevando esta serie de sucesos: la inestabilidad y la conspiración de la oposición encabezada por Guaidó dentro del propio ejercito venezolano, que con anterioridad ya protagonizó sublevaciones armadas sin éxito. Esto por supuesto vigilado por potencias extranjeras con intereses imperialistas en Venezuela como EEUU, Rusia, China o España.