Estos últimos años las familias que antes podían acceder a la compra de una vivienda han dejado de tener capacidad económica y por eso, el alquiler se convirtió en única manera de poder tener una “vivienda digna”. El precio medio de los alquileres en valencia ronda, hoy, los 600 euros, y se pide un ingreso mensual de unos 1800 euros para asegurar la continuidad del pago.

Nacho Collado, el abogado de El Rogle y al mismo tiempo asistente social de Infohabitatge cuenta, según el Levante, que sus clientes durante los últimos siete meses pertenecían a los barrios “Poblats Marítims” y “Rascanya” y han incrementado en 250 casos de desalojo. Estas familias, además, son personas que derivan de los centros de Servicios Sociales, por tanto, se trata de familias que se encuentran en el umbral de la pobreza.

Además de este tipo de desahucios de los barrios periféricos que tras meses sin poder hacer frente al pago se encuentran con la orden de desahucio existen también los llamados “desahucios invisibles”. Estos últimos son casos donde tras la finalización de un contrato el propietario toma la decisión de aumentar el precio del alquiler, un precio que las familias no son capaces de asumir y se ven obligadas a abandonar la vivienda. Se le llama invisible porque no se encuentra recogido judicialmente pero es un desahucio desde un punto de vista social.

Sin embargo, encontramos que en Valencia existe un gran numero de viviendas vacías, aunque las diferentes fuentes no coinciden en el número. Según “Servei d’intervenció en la pèrdua d’habitatge i Ocupació” (SIIPHO) hay aproximadamente 30.000 viviendas vacías. El INE, por su parte, incrementa la cifra hasta 53.000, mientras que el Plan Estratégico de la concejalía de vivienda calculan 60.000 viviendas vacías. Toda esta situación ha derivado en una situación de ocupación, Collado insiste que es necesario no criminalizar a las familias que recurren a esta opción ante la incapacidad de acceder al mercado de vivienda