El pasado lunes, el Banco de España dijo que la economía continuará desacelerando gradualmente durante los próximos años, debido a una demanda externa (exportaciones e importaciones) e interna (consumo) menor, mientras que a la vez se intensifican los riesgos geopolíticos.

En las proyecciones económicas para 2019 y 2020, se mantienen sin cambios las perspectivas del PIB respecto a las anunciadas en septiembre. Así, la entidad sitúa el crecimiento de este año en un 2%, en el 1’7% el del año que viene, y en el 1’6% el de 2021.

Además, han avisado de que persisten los riesgos a la baja, especialmente por el contexto exterior y la incertidumbre política en el ámbito nacional, es decir, que no ve los elementos para retomar una consolidación fiscal ni impulsar el crecimiento de la economía.

Es por ello que el Banco de España eleva hasta el 2’5% del PIB la desviación del déficit público para 2019, medio punto por encima de la meta del Gobierno. Las previsiones para 2020 son de una bajada hasta el 2’1%, y hasta el 1’8% en 2021, previsiones que han empeorado respecto a la evaluación anterior, por la subida de las pensiones entre 2020 y 2022.

El Banco de España asegura que la moderación gradual de las tasas de crecimiento del PIB se traducirá en una disminución del ritmo de creación de empleo, y a pesar de que el paro continuará bajando, lo hará a un ritmo menor que hasta ahora. El aumento de la ocupación permitirá que la tasa de paro baje, pero menos que en años anteriores.