Desde que el coronavirus comenzase a propagarse con mayor intensidad, se han producido caídas generalizadas en el precio del petróleo en un 10% desde el pasado lunes, pese a la drástica caída de producción del crudo en Libia y la incertidumbre de Oriente Medio.

Los precios del barril de Brent, de referencia en Europa, y de West Texas (EE.UU.) registran correcciones que rondan los tres puntos porcentuales y ambos retroceden a mínimos de octubre. El miedo a la propagación del virus es tal que las caídas del crudo en la jornada de este lunes se dan pese a que la producción de petróleo en Libia se ha hundido en 900.000 barriles por día.

Los economistas creen que, si la crisis del coronavirus se prolonga, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y sus aliados se reunirán para negociar un nuevo recorte de la producción. “La OPEP y sus aliados tendrán que responder para asegurar la estabilidad del mercado de petróleo”, aseguró el ministro de Energía de Arabia Saudí.

El brote chino sigue preocupando a los mercados, los inversores de materias primas temen que China, mayor importador mundial de petróleo, pueda recortar sus pedidos de petróleo. Al mismo tiempo se prevé una moderación en los viajes a nivel mundial. De hecho, el Gobierno chino ha prorrogado las vacaciones del Año Nuevo para contener los contagios. China es el segundo país del mundo que más petróleo consume, por lo que una desaceleración en el transporte traería más caídas en los precios del oro negro.

Pese a que el virus ha tenido un impacto hasta hoy muy limitado en la demanda de crudo, la incertidumbre que genera está aplacando las fuerzas alcistas generadas por el desplome de la producción en Libia y la inestabilidad en Oriente Medio.