Este martes el Consejo de Ministros ha aprobado, como parte de las medidas para suplir la falta de mano de obra en el campo, un Real Decreto que flexibiliza la contratación de inmigrantes y desempleados, que también cobrarán el paro.

De esta forma, el Gobierno piensa garantizar la producción agrícola para las próximas campañas, para las que serían necesarios de 75.000 a 80.000 trabajadores.

Este decreto da la opción a los desempleados de trabajar en el sector agrario cobrando la prestación por desempleo y a los inmigrantes prorrogar el permiso de trabajo, en el caso de que este transcurriera entre el inicio del estado de alarma y el 30 de junio.

Además, los jóvenes nacionales de terceros países de entre 18 y 21 podrán realizar estas tareas y obtendrán un permiso de trabajo para ello. Sin embargo, no se incluirá a los trabajadores afectados por un ERTE. Tras el Consejo de Ministros Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha defendido que estas medidas responden a una “demanda necesaria” de trabajadores en el campo, que se ha visto afectado por el estado de alarma debido a las tareas estacionales.

“Aseguramos el abastecimiento, que no haya incremento de precios de cara al conjunto de los ciudadanos y es una oportunidad de conseguir un empleo o salario en quien trabaje en el campo en esta situación”, ha declarado el ministro en la rueda de prensa.